La neutralidad de la red es el principio por el cual los proveedores de servicios de internet tratan todo el tráfico por igual. Es la base de internet tal y como la conocemos en la actualidad. En los EE.UU. estuvo regulada pero, pero la administración del presidente Trump la tumbó. En la Comunidad Europea existen directivas, pero no leyes en cada uno de los países miembros.

Sin el principio de neutralidad, los proveedores de internet tendrían el poder de decidir qué sitios web y aplicaciones puedes utilizar y a qué velocidad cargarán. En otras palabras, podrían decidir qué empresas tendrán éxito en internet, también qué voces son oídas y cuáles son silenciadas.

El gobierno de los EE.UU. quiere que Internet se convierta en un negocio según el modelo de la antigua televisión por cable, donde las mismas empresas controlan la conexión y el contenido. Hablamos de “las telecos”, compañías de telecomunicaciones como Verizon, AT&T o Comcast, enfrentadas a Google, Twitter, Facebook y otras empresas americanas que ofrecen contenidos y servicios por Internet.

Es cierto que la neutralidad de la red ya esta afectada por el echo que muchas de las grandes empresas de contenidos a favor de la neutralidad, también construyen sus propias redes para que a fin de cuentas se vea incrementado su propio tráfico de información. Mientras las telecos como Telefonica crean sus propias plataformas de contenidos, ofreciendo conexión y contenido, a semejanza de la televisión por cable.

Las telecos siempre presionan a los distintos gobiernos en contra de la neutralidad, con el falso argumento que no van a invertir en mejorar redes y tecnología para que se aprovechen por la cara las empresas de contenidos. Esto es una argucia de las telecos para controlar y poder cobrar más por el tráfico a través de sus redes. Como si fueran señores feudales en la edad media, cobrando impuestos por cruzar por sus tierras.

Sin neutralidad de la red las empresas y organizaciones tendrán que negociar con las telecos el ancho de banda. Las que puedan pagar más tendrán preferencia sobre las demás. Y las empresas que no quieran pasar por el aro de las telecos de EE.UU. no tendrán acceso a ese país. Esto puede provocar el aislamiento de los EE.UU. en Internet e incluso el traslado de empresas fuera de territorio americano; tal y como ha echo la organización sin ánimo de lucro the Internet archive.

La neutralidad de la red se preservaría mucho mejor si la red estuviera integrada por muchas más empresas, organizaciones, colectivos, etc... La naturaleza propia de Internet, es la de una red descentralizada con millones de nodos interconectados. Hay ejemplos de redes libres creadas de este modo; por ejemplo la red guifi.net

Así sobre el papel, en una red más descentralizada, la abolición de la neutralidad de la Red por deseo de unos pocos, resultaría muy difícil, porque a la mayoría les interesaría mantener la libre circulación de información. A pesar de todo, si algunos tramos de la red se negaran a cumplir con la neutralidad, la información fluirá de igual manera propagándose por otros caminos. El problema viene cuando en realidad y ahora mismo, la Red y muchos de sus nodos son propiedad de unas pocas y enormes empresas de telecomunicaciones y plataformas de contenidos.

Enlaces de interés:

https://savetheinternet.eu/